
PISCIS: LO RENACIDO RETORNA A SU FUENTE ORIGINARIA
un pobre molinero y su esposa cayeron en la trampa del demonio, cuando éste les prometió riquezas a cambio de la mano de su hija. Pero pese a todas sus artimañas no pudo desposarla, ni siquiera después de haberle cortado las manos. La doncella se fue por el mundo y sólo logró sobrevivir gracias a un Espíritu Blanco que le acercaba a la boca frutos de un jardín real. El Rey de ese jardín, al ver el prodigio, se enamoró de ella y la desposó, dotándola de un par de manos de plata. Tuvieron un hijo, pero el Rey tuvo que ir a la guerra y en su ausencia el demonio reapareció. Intentó confundir a la Reina Madre enviando mensajes falsos a nombre del Rey, diciendo que éste pedía la muerte de la joven. Pero la Reina Madre la protegió enviándola a un bosque lejano y sagrado, donde ella y su pequeño vivieron siete largos años en una posada oculta, hasta que a ella volvieron a crecerle sus propias manos. En ese tiempo, el Rey hizo su propia y dolorosa expiación, hasta que llegó a la posada del bosque y recuperó a la Joven Reina y a su hijo. Retornaron a su reino y volvieron a desposarse.
había una vez una mujer huérfana, muy bella y extraña, con unos largos cabellos de oro. Vivía tejiendo en su telar de nogal. Un campesino bárbaro intentó violentarla, y ella le regaló un puñado de sus cabellos para evitarlo. Cuando él vio que no eran de oro auténtico, montó en cólera, la mató y la enterró a orillas del río. Por años, nadie la buscó ni la extrañó. Pero con el tiempo empezaron a crecer sobre su tumba unas maravillosas cañas doradas. Cuando unos pastores las usaron para hacerse flautas y éstas sonaban solas, vieron que eran mágicas y recordaron a la joven que había querido vivir en la soledad de su bosque.
Navegando con los Dos Cuentos Shamánicos por la superficie del río...
El Ciclo ya está cerrando y si la Loba depredada en el origen no pudo recuperar su fuego, acá tendrá que entregar sus cabellos y sus manos. Esto equivale a aceptar el sacrificio de su ego... y a que debe disponerse a la purificación para el siguiente tramo. Porque incluso para alguien que navegó tan torpemente, siempre habrá un nuevo ciclo que espera en el horizonte, portando otra oportunidad.
Navegando con los Dos Cuentos Shamánicos por el Río Profundo, el río debajo del río...
Pero cuando el Gran Ciclo cierra y en él la Loba conservó y transformó el fuego del inicio, llega el momento del reencuentro con la Sanadora, con la Shamana del Río Profundo. El don de las dos Doncellas de estos cuentos es la Fuerza Mágica del instinto para seguir adelante sin desmayo, el ritual de la Resistencia del Alma Femenina como don de la Gran Madre Salvaje. Es su eterno y repetido ritual de protección y fortalecimiento a todo lo que es vulnerable y necesita crecer para nutrir el circuito de la Vida-Muerte-Vida. En este punto de disolución del ciclo, ya se vislumbra el reencuentro de las dos Doncellas, en una lejana planicie, con la vieja Loba aulladora... La que en su caverna solitaria invocará -una vez más- el secreto de la resurrección de los huesos.
la Mujer Salvaje lleva años (centurias, milenios) siguiendo como una sombra a las mujeres de la tierra. De pronto, la vislumbramos fugazmente... Viene a nosotras en los sueños y en los cuentos, para decirnos: “con esta Fuerza Poderosa, arrebataré tu sombra, y volverás a ser dueña de tu persona”. Entretanto, seguiremos usando del amor y del instinto. Seguiremos perteneciendo al Clan de la Cicatriz. Y empezaremos a recoger los huesos, perdonando todo lo que podamos, olvidando un poco, creyendo mucho. Confiando en que lo que hagamos, juntas y en pluralidad de lo femenino, aliviará la sombra en las estirpes matrilineales del futuro. Por ahora, confiemos en los pasos lobunos de la vida: comamos, descansemos, vagabundeemos en los períodos intermedios, seamos fieles, amemos a los hijos, meditemos a la luz de la Luna, agucemos el oído, cuidemos de los huesos, hagamos el amor. Aullemos a menudo...
y con esto ya estamos prontas para salir al Bosque. Allí nos espera el Lobo Salvaje caído en la trampa, herido y aullante, a la espera de nuestra medicina y de nuestro perdón. El que a cambio de nuestro riesgo nos dará su pestaña mágica, revelándonos que estamos en presencia de la más sabia de las criaturas. No olvidaremos la pregunta más importante que se esconde detrás de su aullido salvaje:
¿Dónde está el alma... dónde está el alma... dooooonde estáaaaa el almaaaaaa? Sin duda alguna, si escuchamos bien... conoceremos la respuesta:
Sal al bosque, sal enseguida.
Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada...
Y tu vida no empezará jamás.
Sal al bosque, sal enseguida.
Sal al bosque, sal enseguida...