Mujeres que corren con lobos

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CÁNCER: FUEGO Y MATERIA -MASCULINO Y FEMENINO EN SU PRIMERA FORMA

MANAWEE

El Otro Nombre (la Hermana del “lado oscuro” ... )

 

Manawee fue a cortejar a dos hermanas gemelas, pero el padre le dijo: “No podrás casarte con ellas hasta que no adivines sus nombres”. El joven lo intentó y no lo logró, pero su astuto perro oyó en secreto cómo las hermanas se llamaban una a la otra, al tiempo que decían cuán guapo y viril les parecía Manawee.

El perro regresó corriendo a casa de su amo a darle la buena noticia, pero en el camino se encontró con un gran hueso con carne que lo distrajo totalmente, haciéndole olvidar los nombres. Corrió otra vez a casa de las jóvenes, volvió a escuchar sus nombres, retornó contento y... ¡nuevamente, otra distracción con forma de comida! Y otro olvido. A toda prisa retornó sintiendo que el tiempo se acababa, porque ya el padre las casaría con otro si él no volvía a su amo con los dos nombres. Al retornar casi vuelve a caer en la trampa de una presa deliciosa, pero decidió no hacerle caso y seguir adelante... Poco antes de llegar, le salió al paso un oscuro forastero que casi lo estrangula al grito de “¡Dime los nombres... dime los nombres!”. Pero el perro valiente luchó y mordió al desconocido poniéndolo en fuga. Así llegó, herido y renqueante, hasta su amo: todavía recordaba los dos nombres.

Cuando Manawee se presentó ante el padre de las muchachas y le dijo sus nombres, éstas lo recibieron ya totalmente engalanadas de novias: lo habían estado esperando desde el principio. Y los cuatro: las dos hermanas, Manawee y el perro, vivieron felices y juntos por muchos años.

 

Navegando con Manawee por la superficie del río
Si el instinto masculino, simbolizado por el perro, no se anima a convocar o nombrar la otra cara misteriosa de lo femenino -o si lo femenino no sabe atraer a ese masculino para que convoque a su otra parte- la cara oscura quedará afuera, temida, proyectada, ignorada. Si la Loba del comienzo fue incapaz de resucitar los huesos, inevitablemente fue luego depredada y quedó sin fuerzas para salir al bosque a buscar más fuego. El que le quedaba era tan agónico, que sólo iluminaba uno solo de sus nombres y así quedó, viviéndose a sí misma por la mitad e ignorando por qué su otro nombre -oscuro para sí misma- era el que le agotaba el fuego. El sano y protector pretendiente no podrá, aunque lo intente, llegar a descubrirlo. Incluso si lograra casarse con ella, esa otra parte ignorada de sí misma siempre acechará a ambos, como el forastero del camino, impidiéndoles una unión profunda.

 

Navegando con Manawee por el Río Profundo, el río debajo del río
En la fase anterior, Baba Yaga dio a Vasalisa combustible suficiente como para esta etapa inicial de su camino. Como ella había conservado el instinto de la Loba intacto dentro de sí, comprendió que el resto de la iluminación vendría luego. Y aceptó ser acompañada por su hermana oscura (la calavera, custodia del fuego profundo femenino) sin temerle, aunque su misterio todavía no pudiera serle revelado. En esta cuarta fase el fuego reaparece desde afuera, como la parte masculina con capacidad de nombrar lo femenino oculto, haciéndolo aceptable para sí misma. Pero Manawee sólo podrá animarse a nombrar a la Hermana Oscura de su amada, ayudado por su propio instinto masculino: el perro valiente.