Astrolobum

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SAGITARIO:

La Vida sintetiza su propio juego

Del vuelo dramático del dragón a la cabalgata FLUIDA del caballo blanco

 

Después del combate escorpiano, si la forma se entregó a la muerte, la energía que la animaba ya no se identificará con ningún contrario. Así es como en Sagitario, la integración de los polos opuestos de la energía resuelve aquello que en Escorpio aún aparecía como dual. Ya no hay polarización, ya no es “una cosa o la otra. Es simple y poderosamente ... otra cosa.

 

En Sagitario la forma empieza a comprender su propia síntesis. Comprende que es mucho más incluyente de lo que había supuesto. Y así aparece en ella lo neutro, o sea, la fuerza sin carga, mucho más potente, fluida y libre que la anterior. Al no existir conflicto o tironeo entre las partes, cada elemento de la realidad se coloca en el nivel que le corresponde y eso dota al conjunto de una fuerza renacida, nueva y circulante. Por eso Sagitario es el tercer fuego del Zodíaco.

 

La energía recupera en esta fase una extrema fluidez facilitando espontáneamente los niveles jerárquicamente ordenados de la realidad. Hablar de la abundancia de Sagitario es como describir un río muy caudaloso y potente. No importa qué cantidad de deshechos y basuras sean arrojados a su lecho; se limpiará solo, drenando fácilmente toda contaminación con su correntada imparable.

 

Todo esto permite al camino de la forma un salto, en lo que podríamos definir como un pasaje del plano al volumen. Ya se está avizorando algo que está más allá, en otra dimensión pero, como aún seguimos en el ámbito de la forma, ella ordena e integra aun lo que está acá... preparando el camino para lo que aún espera allá.

 

Estas nuevas dimensiones del orden tienen que ver con la aptitud incluyente que aprendió a articular la forma, luego del combate escorpiano. Las relaciones entre los opuestos, aprendieron a integrarse en modos de complejidad crecientes, no antagónicos ni enemigos, simplemente funcionales y ordenados. Incluidos e incluyentes, donde cada nivel está contenido por el que lo antecede y a su vez contiene al que le sigue. La Vida misma vuelve a mostrarnos este diseño, cuando vemos a las células integrarse en tejidos, éstos en órganos y éstos a su vez en cuerpos autónomos que a su vez aparecen integrados e incluidos en un medio social. Y así sucesivamente.

 

Esta síntesis poderosa no necesita demasiada descripción analítica. Por el contrario, este aspecto poderoso de la realidad como Río de la Continuidad Vital expresa tanta inteligencia, que su mejor captación se hace a través de la intuición.