
LIBRA:
En Libra arranca la segunda parte del viaje zodiacal y se revela que todo punto de la realidad tiene su opuesto. Nos muestra que el reencuentro entre estos dos polos –ciclo tras ciclo, vuelta tras vuelta- constituye el movimiento básico de la Vida.
En Virgo y Libra hay algo en común: ambas fases del Zodíaco atienden a todos los elementos de la totalidad y no sólo al recorrido del impulso inicial. Pero donde Virgo enfatiza lo estructural, Libra enfatiza el acoplamiento y el enlace dinámico entre los polos. Donde Virgo analiza los múltiples casilleros de la realidad, Libra percibe la índole complementaria del universo, con una noción de gran distancia y ponderación. El impulso manifestado en Aries gira aquí en 180 grados, una perspectiva ideal para espejar todo lo que aquella irrupción ha generado. Esta máxima apertura del Zodíaco habilita un estado en el que todo se hace presente. Otorga presencia fehaciente a la totalidad misma.
Si bien la cualidad de Libra está connotada por la amplitud, ésta no viene dada, como en Géminis, a través de la multiplicidad y la apertura de relaciones hasta el infinito. A Libra le compete la ponderación de su otra parte, de su doble por excelencia, de su partenaire, la parte opuesta y complementaria, aquélla que le brinda una perspectiva lo más amplia posible de su posición. Al poder mirarse en el espejo de su propia manifestación, puede registrar al Otro en tanto Otro, con toda su dignidad e importancia. Acá aparece la función específica de Libra: la comprensión de que no hay existencia que no esté basada en el encuentro con lo opuestamente diferenciado. Esto hace caer la ilusión de la independencia de la forma como parte separada, porque Libra es una energía que no se entrega a la parte, sino a la totalidad.
La lógica de Libra es lo compensatorio. Y como es una fase de acción, no funciona por deducciones lógicas, sino respondiendo, que es su manera de activar. El equilibrio es dinámico, nos dice Libra; una continua y cíclica oscilación entre los contrarios. El día necesita a la noche y ésta necesita del día, el frío del calor y éste del frío, la vida de la muerte y la muerte de la vida.