Astrolobum

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VIRGO:

Bordeando el vacío

El misterio del ORDEN que siempre estuvo

 

En las fases previas Cáncer-Leo, la forma tomó su primer impulso. Sin este paso auto-afirmativo y auto-consciente, no hubiera podido salir jamás en busca de lo que está más allá de sí. Una vez que la forma probó su heroísmo -singularizándose y diferenciándose de su ambiente de origen- entonces Virgo se presenta con su mensaje: “Alto ahí... detente y escucha... ¿sabías que al margen de tu voluntad... tu camino ya estaba ahí, formando parte desde siempre del Gran Orden?” Para la estructura Cáncer-Leo tan afín a lo humano... éste es un mensaje decisivo, no siempre bien asimilado desde el narcisismo colectivo de nuestra especie.

 

Virgo de alguna manera ya está presente en Aries. El Zodíaco está completo y presente en cada instante, porque impulso y estructura son estados implícitos de la energía. Pero todo esto recién puede ser comprendido en Virgo y por ello, una belleza irrepresentable se desprende de esta fase. Por primera vez, los órdenes creativos de la totalidad empiezan a develar su misterio. Nos revelan que hay matrices que sostienen la manifestación de toda forma creativa. Virgo es la existencia de un orden anterior, en el cual toda forma singular se inscribe, emerge y, en última instancia, responde e interactúa. Un sistema de formas cuya lógica posibilita la aparición de otras formas.

 

Basta con mirar la materia organizada: los códigos genéticos, los órdenes metabólicos del cuerpo humano y, en lo cultural, los lenguajes. Todos implican sistemas profundamente concretos, con un patrón que sabe auto-desplegarse, que de alguna manera sabe darse órdenes a sí mismo para gatillar a su vez otras órdenes. ¿No es maravilloso poder advertir que estas ecuaciones están presentes y activas en todo lo que nos rodea? Aunque parte de este misterio nos exceda, podremos decir, como la Virgen, “Sea en mí el gran orden ... Aunque no lo comprenda en su maravilla total y sagrada, estoy disponible ante este misterio ...”.

 

Y así, tal como la Virgen acepta su destino sin más preguntas, Virgo nos arropa en la latencia y la metamorfosis... Hasta que la forma empiece a abrir y mostrar su parte renacida.