
Desde el año 2001 hasta fines del ciclo VIII, venimos invitando mensualmente a toda mujer que se interese por esta navegación, a compartir las lecturas del texto de Clarissa, así como a “varones de mente y corazón abiertos”, o sea, a aquellos compañeros que se entreguen a comprender este despliegue del camino de individuación femenino. Durante el ciclo 2009, vamos a cambiar esta modalidad: haremos tres rituales anuales, con invitación abierta a mujeres y varones, sobre tres de los cuentos del Mandala, ligados a los signos de fuego: Aries (la Loba), Leo (La Mujer Esqueleto) y Sagitario (Piel de Foca). Y destinaremos las lecturas mensuales de los doce cuentos, a las integrantes de los dos grupos semanales de “lobas”.
En estas lecturas mensuales, seguiremos impregnándonos por la magia de las imágenes literarias de Mujeres que corren con los lobos. La lectura de las mismas –en doce fases que cíclicamente repetimos año a año- nos ayudó desde el vamos a sintetizar las intuiciones de Clarissa.
Hemos dibujado mandalas de Aries a Piscis, donde las cualidades zodiacales organizan de manera profunda y esencial los elementos psicológicos que cada uno de los cuentos nos ofrecen. Por ello, antes de leer el cuento del mes necesitamos volver al cuento previo, para hacernos cargo del proceso y de su desarrollo, ya que entendemos que ningún cuento se comprende sólo “en sí mismo” sino como un eslabón o fase del camino.
La misma Clarissa nos acercó otra clave esencial: percibir en cada cuento las dos maneras del trabajo de la psique. Por un lado la navegación superficial o el camino psicológico; sería ésta la manera histórica y cotidiana de vivir nuestras vidas, que por cierto cada cuento nos muestra. Pero tras estas escenas se nos abre el “río por debajo del río”, el camino energético-profundo del proceso de individuación, a través del lento recorrido por los arquetipos del inconsciente colectivo.
Ninguna de nosotras podrá olvidar la voz océanica de Clarissa narrando Piel de Foca, en una grabación que alguna vez nos acercaron. Allí comprendimos la necesidad de transformar estas lecturas abiertas en un ritual de invocación de la Voz Femenina. En los últimos años dejamos de leer el cuento para pasar a narrarlo, llevadas de la mano –más bien podríamos decir de la voz y los gestos- de Ana Hernández., una de nuestras lobas históricas. Y a partir del año 2008, agregamos a la narración breves dramatizaciones o improvisaciones teatrales, gestadas por las lobas activas de los lunes. Este entrenamiento en lo narrativo y su difusión entre las restantes lobas de la Red, podemos también considerarlo otro don otorgado por nuestra Loba Madrina.