
“«El Mito», como lo ha visto Thomas Mann, y en lo que coincidirían muchos de los psicólogos profundos, «es el fundamento de la vida, el esquema inmemorial, la formula piadosa en que fluye la vida cuando éste reproduce sus rasgos fuera del inconsciente»”
Campbell, Joseph, Las Máscaras de Dios: Mitología primitiva (Madrid, Alianza Editorial, 1991) p.36.
“En todo el mundo habitado, en todos los tiempos y en todas las circunstancias, han florecido los mitos del hombre; han sido la inspiración viva de todo lo que haya podido surgir de las actividades del cuerpo y de la mente humanos. No sería exagerado decir que el mito es la entrada secreta por la cual las inagotables energías del cosmos se vierten en las manifestaciones culturales humanas. Las religiones, las filosofías, las artes, las formas sociales del hombre primitivo e histórico, los primeros descubrimientos científicos y tecnológicos, o las propias visiones que atormentan el sueño emanan del fundamental anillo mágico del mito.”
“Una mitología es una organización de imágenes concebidas como una interpretación del sentido de la vida, y este sentido debe aprehenderse de dos formas, a saber: 1) El camino del pensamiento y 2) el camino de la experiencia. Como pensamiento la mitología se acerca –o es un preludio primitivo- a la ciencia, y como experiencia es exactamente arte. “
Campbell, Joseph, El héroe de las mil caras (México, Fondo de Cultura Económica, 1997) pp.11-12
Pero como dijimos en el punto anterior, el “Poder del Mito zodiacalmente resignificado”, es un paso todavía más incluyente. Hablemos un poco más de ello.
Los rituales, juegos y dramatizaciones grupales nos permiten tocar la ambigüedad creativa de nuestros mitos personales y vinculares. Así nos lo recuerda Joseph Campbell, basándose en las intuiciones certeras de Carl G. Jung, quien hace siglo y medio recuperó y tradujo para el código occidental la sabiduría sanadora de los rituales antiguos. Podemos en nuestros días comprender y aceptar que éstos persisten todavía en algún lugar profundo y compartido de nuestro psiquismo colectivo. Y que recorrer esos circuitos repetitivos –como las escenas de una película vista una y mil veces- nos posibilita limpiar malentendidos y residuos sombríos. Y nos facilita nuevas formas para el encuentro masculino-femenino.
La Red LunaVenus participa de la cosmovisión planetaria actual que propone recuperar también el Zodíaco como un Arquetipo de la psique humana. Los aportes pioneros en tal sentido de Dane Rudhyar y de Liz Greene, nos fueron sintetizados y transmitidos de manera creativa y profunda por Eugenio Carutti, guía y formador astrológico de las coordinadoras iniciales de estas experiencias grupales.
Se manifestó así en nosotras esta “Idea-Fuerza”, propulsora de nuestra navegación femenina en pos del encuentro masculino-femenino. Confiamos profundamente y lo vamos corroborando con experiencias cotidianas que, como cualquier representación de la navegación profunda del alma humana, los mitos y arquetipos culturales pueden ser resignificados a partir del mandala zodiacal, entendiéndolos como fases de un proceso. Hoy podemos decir que nos consta que, siguiendo paso a paso este despliegue, comprendiéndolos como estaciones de un camino y no como rasgos aislados, la recreación grupal de los avatares de dioses y diosas de la antigüedad, así como cualquier cuerpo de leyendas y mitos antiguos, abren una luz insospechada para el proceso de individuación femenino y masculino.